Argentina busca frenar importación de gas, pero aún necesita de Bolivia

Josué Hinojosa / Los Tiempos - Las nuevas políticas energéticas en Argentina, orientadas a desarrollar la producción de gas para reemplazar las importaciones y aumentar exportaciones, no tienen un impacto directo en las exportaciones bolivianas, por lo menos en el corto plazo, debido a los conflictos políticos y económicos en el vecino país.


Hace al menos una semana, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, y el secretario de Energía de ese país, Darío Martínez, se reunieron para definir los lineamientos del Gobierno en materia de política energética. Según información del Ministerio de Economía de Argentina, se busca motorizar la producción de gas como eje del desarrollo nacional.

Dicha política permitirá generar más empleo, incorporando progresivamente mayor valor agregado y tecnología nacional para abastecer las necesidades internas, reemplazar importaciones y generar mayores saldos exportables.

En opinión del analista y exministro de Hidrocarburos de Bolivia Álvaro Ríos, las intenciones de mejorar el sector energético en Argentina vienen desde hace al menos una década, con avances y retrocesos, prueba de ello es que a la fecha continúa importando GNL y gas natural boliviano.

Ríos menciona que el potencial del yacimiento argentino Vaca Muerta (que llega a los 308 trillones de pies cúbicos, TCF) es una amenaza para las exportaciones bolivianas, pero su éxito inmediato aún es una interrogante.

Argumenta que las condiciones políticas, económicas, financieras, de tipo de cambio y sindicales, ponen en duda el aumento de la producción de gas en el vecino país.

“Yo no dudo que en los próximos dos o tres años el gas de Bolivia aún sea imprescindible en el norte argentino”, indica Ríos. No obstante, aclara que, si en similar periodo Argentina logra una conjunción entre la geología, tecnología, inversión y política, el desarrollo de Vaca Muerta será un hecho y se dejará de demandar gas boliviano.

El analista en hidrocarburos Hugo del Granado coincide en que el desarrollo de Vaca Muerta no será inmediato, y Bolivia aún tiene mercado para su gas en el norte argentino, pero es un hecho que la situación de Bolivia como país exportador de gas se complicará con el desarrollo del megayacimiento.

Ante esa situación, advierte que YPFB debe prepararse con buenas condiciones para enfrenarse al desafío de competir con Vaca Muerta, que, por su alto potencial, puede llegar al norte argentino con precios competitivos pese a su marcada distancia.

“Todavía tenemos tiempo porque el gas argentino va a tardar en poder llegar hasta el norte argentino. Además, los argentinos están con una política muy cambiante con cada gobierno que tienen, se cambian las políticas de precio, la priorización de los proyectos, cambio en las regulaciones para atraer inversión, y ese desorden argentino nos da posibilidades para que nosotros podamos ordenarnos y podamos establecer una estrategia o una mejor estrategia para llegar al norte argentino”, dijo Del Granado.