¿Por qué es importante hablar de una transición energética?

Huáscar Salazar / EL PAÍS (Tarija) - El calentamiento global viene cobrando factura en el mundo entero. Sin embargo, son pocos los esfuerzos reales que se están haciendo para transitar a una matriz energética sostenible y con menor impacto ambiental.


El año 2035 el mundo llegará a un “punto de no retorno”, luego del cual se estima que ninguna acción humana podría frenar una espiral de consecuencias que resultarán del calentamiento global y que, además, será un proceso de deterioro progresivo. Esto es lo que afirma una investigación de cuatro reconocidos científicos, publicada en 2018 en la revista Earth System Dynamics.

Solo faltan 15 años y el mundo está haciendo poco para evitarlo. Es por eso que se han identificado varias estrategias que deben ponerse en práctica, de manera inmediata, para evitar esta situación catastrófica para la humanidad y toda la vida en su conjunto. Una de las principales acciones es la de impulsar “una transición energética”.

La transición energética se entiende como un proceso de abandono sistemático de formas convencionales principalmente fósiles de producción de energía, para la implementación de otras energías, las cuales deberán provenir de fuentes renovables.

¿Qué implica una transición energética?

Según el economista Jeremy Rifikin, la transición energética también puede entenderse como una Tercera Revolución Industrial (la primera fue la del carbón y la segunda la del petróleo). Lo importante de esta transición es el impulso de un proceso de modificación de la matriz energética a partir de cuatro pilares:

• Sustituir los recursos fósiles y la energía nuclear por otras fuentes de energía limpia y renovable: “eólica y mini-eólica, fotovoltaica, geotérmica, mareomotriz, hidráulica o hidroeléctrica (más precisamente mini-hidráulica, evitando las graves alteraciones de los ecosistemas que producen las grandes centrales hidroeléctricas), la producida por las algas, solar termodinámica, termosolar o de concentración solar, termo-oceánica o maremotérmica, bioenergía sostenible, etc.”

• Incrementar la eficiencia energética de los edificios, convirtiéndolos en fuentes de energía renovable y también lugares donde ésta podría ser acumulada.

• Progresar en maneras de almacenamiento de energía procedente de fuentes renovables, que faciliten la conversión de los suministros intermitentes de estas fuentes en recursos disponibles en cualquier momento.

• Desarrollar redes inteligentes de distribución de energía eléctrica que permitan romper el flujo energético centralizado y vertical que opera en la actualidad. Sin embargo, estos elementos no pueden ser aplicados inmediatamente en países con economías débiles, como es el caso de Bolivia.

Ideas para garantizar una transición justa

El investigador Carlos Monge, asesor del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales, señala la importancia de ciertas consideraciones para garantizar una transición energética con justicia en países con economías más pequeñas y menos responsables del calentamiento global.

En primer lugar, la reducción de la producción de combustibles fósiles debe ser controlada. Los países menos responsables deben tener una reducción gradual de estos, mientras los países más responsables deben hacerlo de manera inmediata.

En segundo lugar, se debe proteger a trabajadores y comunidades dependientes de las energías fósiles. En tercer lugar, se debe dar prioridad a comunidades marginadas y las poblaciones locales no pueden ser víctimas de la transición.

¿Nueva maldición? Transición energética y dependencia

Otro elemento que debe considerarse es que la transición energética global requerirá muchos minerales, como el cobre, el litio o tierras raras.Al respecto, la investigadora del CEDLA, Silvia Molina, señala entonces que “no se trata de buscar la transición energética global sin considerar la transición de nuestros países, e insertarnos en una transición en la que solo cambiemos una matriz productiva centrada en un recurso (el gas) a una nueva que esté centrada en otro recurso (como el litio)”, hecho que mantendría nuestra condición de país dependiente.