La ANH fiscalizará la producción de la oficina matriz

Hugo del Granado Cosío - A través del Decreto Supremo 2830  que reglamenta la Ley 767 de diciembre de 2015 de incentivos a la producción de hidrocarburos, se determinó que sea la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) la que fiscalice, supervise, certifique la producción, apruebe los planes de desarrollo y operación de los campos, calcule el monto del incentivo y gestione la solicitud de los fondos respectivos para los campos operados por la Oficina Matriz de YPFB.

Hasta ahora este rol es cumplido por la Gerencia Nacional de Fiscalización dependiente de la Vicepresidencia de Administración de Contratos y Fiscalización de YPFB, para todos los contratos de servicios petroleros vigentes. Esto quiere decir que actualmente hay dos fiscalizadores y supervisores de la producción petrolera, por un lado YPFB, que lo hace para todas las empresas privadas, incluyendo las subsidiarias Chaco y Andina, y, por otro, la ANH que se activa para fiscalizar sólo la producción de oficina matriz de YPFB.

En realidad, la reglamentación de los incentivos sirvió como  pretexto para reglamentar  la irregular participación de oficina matriz en operaciones de exploración y explotación.

En una publicación anterior señalé  el rol que el gobierno del MAS asignó a la oficina matriz en exploración, advirtiendo el peligro de la creación de niveles paralelos, que fue lo que efectivamente sucedió, cuando oficina matriz tuvo que crear la Gerencia Nacional de Exploración (GNE), que va en desmedro de las subsidiarias Chaco y Andina que sirven  para este fin, ocasionando la duplicidad de funciones y la contratación de más personal entre otros problemas.

Si la oficina matriz ingresara a la fase de explotación,  habría una nueva empresa petrolera operativa al interior de una estructura netamente administrativa de YPFB. Se advirtió también que este factor añadía una complicación más a la enrevesada estructura de YPFB Corporación, en la que se encuentran seis  subsidiarias, dos vicepresidencias, múltiples gerencias dispersas por toda la geografía nacional y una central en La Paz, que se denomina oficina matriz, donde supuestamente se debían concentrar las funciones administrativas, como  planeamiento, finanzas, contrataciones, legal, contabilidad, auditoría y otras, pero no para ejecutar operaciones petroleras o de campo, aunque en los hechos oficia como gerencia de varios rubros, tanto en el upstream como en el downstream.

No ha sido necesario que la oficina matriz tenga éxitos exploratorios para ingresar a explotación de campos, porque cuando los plazos que las empresas petroleras tenían en sus contratos de servicios petroleros se vencieron, éstos fueron transferidos a la oficina matriz para que ella los continúe operando. Estos han sido los casos de los campos Porvenir, con contrato vencido en mayo de 2017 y  actualmente abandonado; La Vertiente, Los Suris, Taiguati y Escondido con contratos vencidos  en mayo de 2019 y operados por la oficina matriz desde entonces.

En adición, en 2016, la empresa Pluspetrol  manifestó el interés de devolver los campos Bermejo, Toro, Barredero y Tigre, que también serán transferidos a la oficina matriz. Adicionalmente, si los pozos exploratorios que en la actualidad está perforando oficina matriz fueran exitosos, como los pozos  Sipotindi X1, Copoazu-X1E, Gomero X1E, Mayaya Centro X1E y Yarará X-1, también  serían operados por ella.

 Como consecuencia lógica de lo anterior, a la GNE se le tuvo que adicionar  otra E por explotación para que desarrolle los trabajos de declaratoria de comercialidad, plan de desarrollo, plan de operación quinquenal, plan anual de operaciones y otros requeridos. A su vez, la ANH tendría que contratar el personal y adquirir los equipos necesarios para efectuar la medición de los volúmenes producidos y aprender a fiscalizar la producción, aprendizaje que es bueno porque ese deberá ser su verdadero trabajo en cuanto se  reestructure el sector.

El cálculo de costos recuperables es otro problema en ciernes, hasta ahora no se incluyó a la oficina matriz como empresa a la que se le tiene que reembolsar los costos en los que ha incurrido y no tanto por la hermenéutica de cálculo, sino porque la oficina matriz no tiene contratos de servicios petroleros firmados, opera de facto en el upstream y sería ella misma la que instruya los montos que deberán reembolsarse.

A todas luces, la estructura actual de  YPFB es inmanejable, con todas sus subsidiarias de carácter privado, con funciones superpuestas entre sí, con un organigrama que es ininteligible, una auténtica Torre de Babel y con una oficina matriz que continuamente desplaza a las subsidiarias.  

Lo razonable sería que YPFB Corporación deje de existir, que YPFB retorne a la calidad sólo de empresa petrolera competitiva, sin pretensiones de fiscalizador y regulador o de juez y parte de la actividad petrolera, sin subsidiarias; sólo con gerencias operativas centralizadas bajo un mando único.

Hugo del Granado Cosío es experto en hidrocarburos.